¿Por qué mi hijo tiene un amigo imaginario?

por en 27 Septiembre

¿Seguro que habéis visto el anuncio del coche en el que un niño tiene un amigo imaginario? En el spot el pequeño habla con su amigo mientras el padre se sorprende y al final manda un mensaje que el coche reproduce con audio saludando a un sorprendido hijo.

Nos encanta encontrar excusas como esta para realizar nuestros planteamiento psicológicos y con este anuncio no nos hemos podido resistir. Como padres, ¿Cómo debemos actuar si nuestro hijo tiene un amigo imaginario?

Lejos ya de las técnicas del mercado publicitario y por supuesto, sin valorar este anuncio, nos vamos a centrar en el campo psicológico. Y es que si nuestro hijo tiene un amigo imaginario, como padres y psicólogos, debemos ser conscientes que quizás exista un vacío psicológico en la mente del pequeño.

Dicho así, puede llegar a asustarnos, pero no hay que llevarse las manos a la cabeza.  Resulta muy normal que se dé esta situación entre los niños de tres a cinco años y es producto de la temprana imaginación que los pequeños desarrollan en esas edades. En algunos casos se habla de una figura sustitutiva de los padres que por diferentes motivos pueden encontrarse ausentes.

Por otro lado hablamos de una actitud de juego por parte del niño que se aferra a este amigo inexistente como consuelo. Pero en ningún casos debe causarnos alarma grave ya que es un período que se pasará.

Como padres nuestra primera actitud debe ser la de tranquilizarse y no alarmarse, como decimos más del cincuenta por ciento de los niños actúa de esta manera. Y en la gran mayoría de los casos no es síntoma de un problema más grave y con el crecimiento del pequeño la situación se corregirá.

Para nuestro hijo es una situación normal que si los padres no la agravan no debe percibir como extraña. Sólo si los padres actúan incorrectamente, el niño detectará que le puede suceder algo. Para el pequeño es una situación tranquilizadora y en el fondo es un ser real, un amigo muy real. Por tanto los padres deben aceptarlo y nunca criticarle o regañarle.

Si actuamos con burla, nuestro hijo pensará que no le apoyas y podrá reaccionar con aislamiento. Es fundamental ser consciente que todo es fruto de la imaginación y precisamente es una de las facultades que no debemos cortar en un niño. Si le reñimos o actuamos con preocupación, su autoestima que estará formándose en esos años, puede verse perjudicada.
 
Como en todos los casos o situaciones con cierta carga de preocupación paternal, la mejor herramienta es el diálogo. Si conversamos con nuestro hijo descubriremos porqué ha aparecido ese amigo imaginario en su vida. Si descubrimos qué hace con su nuevo amigo, detectaremos la carencia que este suple.

Los amigos imaginarios de nuestro pequeño, como fruto de su imaginación, aparecen y desaparecen en función de cómo nos comportemos con nuestro hijo. Si nos reímos, fortaleceremos la relación entre ambos y para el pequeño se hará cada vez más necesario. Y si este vínculo se hace cada vez más fuerte, podrán aparecer problemas de sociabilidad del pequeño en ese mismo instante o más adelante cuando comience a madurar.

En todo caso nuestra forma de actuar va a ser fundamental y si no encontramos una pauta adecuada podremos contar con la ayuda de psicólogos infantiles para identificar el origen y realizar un seguimiento. Como padres debemos hablar y jugar con los niños para que seamos nosotros sus amigos y no tengan la necesidad de inventar uno.

¿Te acuerdas si tenías un amigo imaginario cuando eres pequeño? ¿Te has encontrado a tu hijo en una situación similar con tu hijo?

 

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