Evitando la ansiedad tras las vacaciones

por en 01 Septiembre

Si eres de los que pensaban que las vacaciones iban a durar para siempre te habrás dado cuenta de que no es así. La vuelta a la rutina, el regreso a nuestro puesto de trabajo puede generarnos cierto nivel de ansiedad y estrés. La mayoría de las personas no se sienten muy conformes con esta situación que debido a la inestabilidad laboral pudiera verse acrecentada.

La presión laboral y cierta insatisfacción van a generarnos malestar que se verá manifiesta por niveles de malhumor, nerviosismo, sudoración e insomnio. Y con este panorama la vuelta al quehacer diario se puede poner muy cuesta arriba.

Y es que hay que acostumbrarse, hay que superar un proceso de adaptación en nuestro cuerpo y nuestra mente. Volver a madrugar, a sufrir un atasco, largas jornadas de horas en la oficina y los niveles de exigencia provocados por el paréntesis económico que ha tenido la empresa en verano nos afectarán notablemente.  

Así, la responsabilidad y exigencia no se verán muy bien asimiladas por nuestro cerebro que hasta la fecha estaba en situación de relajo total. Por tanto los síntomas se verán acrecentados debido a la rebeldía que nuestro cuerpo manifestará.

Aunque pudiera provocarnos cierta risa, lo más recomendable es mantener una actitud positiva. Si puedes conseguirlo, trata de hacer la primera semana más corta, es decir no regreses a trabajar en lunes. No va a desaparecer la ansiedad si volvemos un martes, pero reduciremos el nerviosismo.

Otro punto de partida interesante es tomarnos nuestra vuelta como una etapa de cambios, con objetivos nuevos, con reencuentros con antiguos compañeros. De esta manera comenzaremos la aclimatación con otra fuerza. Sabemos que a la largar nuestro organismo se adapta a todo, sea bueno o malo, pero con esperanza podremos ayudar a combatir esa ansiedad.

Y es que es una situación que todos debemos enfrentar, es una situación habitual para ti y para tus jefe y tu compañero de la oficina de enfrente. La preocupación es común, todos queremos mantener en orden nuestros asuntos y es común que esa presión autoimpuesta pueda generarnos cierto nivel de bloqueo.

La ansiedad y el estrés no son iguales

Por una parte hay que definir el sufrimiento generado por estrés como una fatiga mental debida a la exigencia ante el rendimiento, en muchas ocasiones, más normal de lo debido. Al retornar de una felicidad mental vacacional, nos enfrentaremos a la exigencia máxima que requiere el trabajo y es ahí donde nuestra mente se verá saturada.

Por otra parte la ansiedad vendrá manifiesta cuando sentimos inquietud e inseguridad laboral que generaran situaciones imaginarias de miedo, de negatividad que en muchas ocasiones no tienen nada de real.

Pero la relación entre ansiedad y estrés también existe. Los períodos prolongados de estrés y especialmente el regreso tras las vacaciones no pueden generar esa ansiedad. Para evitarlo habrá que ser capaces de canalizar estas situaciones lo mejor posible.

Es por tanto muy recomendable la consulta a un especialista si observamos o manifestamos estos síntomas o si creemos que sufrimos de estos ataque de una manera regular, constante y de forma prolongada.

Por tanto establece prioridades en tu regreso y recuerda que lo principal es tu salud, ya que la carga excesiva de trabajo nos generará ansiedad y si caemos, de forma irremediable nuestro rendimiento caerá incluso hasta el nivel de dejar de trabajar por un tiempo. Del mismo modo que podemos apoyarnos en un especialista psicólogo, el apoyo de nuestro entorno también será importante, así como encontrar momentos para el desahogo.

Y para ti ¿Cómo ha sido de estresante el regreso tras las vacaciones?

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