Cómo los padres ayudan a madurar a los hijos

por en 17 Marzo

Sin duda alguna una de las funciones más importantes como padres, y a la vez más complicada, es ayudarles en su proceso de maduración. Que su comportamiento no sea caprichoso y tomen decisiones responsables acordes a su edad. La actitud paternal no debe ser paternalista, debemos mantener una actitud positiva para fomentar su proceso de maduración y su autoestima.

Por el contrario si somos excesivamente protectores perderá la confianza en sí mismo porque percibirá que sus padres no la tienen en él.
Permitir el error es la mejor manera de educarle, ya que será una lección que le servirá en su aprendizaje. Y siempre que la decisión no acarree consecuencias graves, debemos ser capaces de hacerles ver la lección que han de aprender y valorar de forma positiva su esfuerzo. Su voluntad nunca ha de ser criticada y le servirá como estímulo tener una actitud alejada de reproches personales.
Maduración de los hijosPor otra parte la responsabilidad es un concepto que debe ser aprendido y una buena manera es hacerles partícipes de las decisiones acordes a su edad que afecten al núcleo familiar. Solicitar su opinión les hará sentirse valorado y reforzará su carácter. Y cuando las decisiones afecten directamente a su futuro, respetar la decisión final que estará en sus manos. En este aspecto, la labor paterna ha de ser más de orientación y consejo, y nunca el joven ha de sentirse presionado.
Los más pequeños también pueden asumir responsabilidades en función de su edad, y con nuestra ayuda podremos organizar sus horarios de estudio o motivarles para alcanzar alguna de sus metas relacionadas con su afán de superación.
Una tarea de gran importancia es la de inculcarles el sentimiento de que sus decisiones han de venir motivadas por una causas y que generarán unas consecuencias que deberá asumir. Si deben elegir los regalos de navidad, si se encaprichan en tener un perro, deberán analizar sus preferencias y las tareas que les va a llevar este cambio en sus vidas.
Habrá situaciones en las que por motivos diferentes las figuras del padre y la madre no estarán presentes de forma constante y se verán obligados a sumir ciertas responsabilidades. Pero si podemos evitar esos momentos será mucho mejor ya que la maduración ha de realizarse de forma natural. Y si somos capaces de dotarles de cierta libertad en su vida, también deberemos hacerles partícipes de que eso implica una responsabilidad mayor.

Ni todos los hijos, ni todas las decisiones

Cada joven es diferente y cada uno puede tener un comportamiento más infantil o ser más maduro y responsables. Hay que educar en función de cada uno incluso cuando haya más hermanos no deberemos educar a todos del mismo modo. Y del mismo modo cada decisión será distinta de otra. No es lo mismo elegir una asignatura del colegio que decidir el jersey que lleva este domingo.
Los padres pueden acudir a sus tutores en el colegio que serán los que según su comportamiento escolar les pueda ayudar en un campo. La educación recibida les va a configurar no sólo sus conocimientos sino también en la formación de su personalidad y en consecuencia en el proceso de maduración.
En conclusión, debemos acompañar a los hijos en su decisiones e ir progresando en la importancia de las mismas aceptando con respeto su opinión. La equivocación forma parte de su progreso y asimismo la crítica constructiva. Y por último antes de tomar una decisión debemos conseguir que valores opciones y pros y contras de cada opción.

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