Las fobias al sol, a la lluvia, a la luna, …

por en 30 Junio
Los cambios generados por las estaciones del año, por la luz del día o por la ausencia de ella son lo que se denomina trastorno afectivo emocional, pero existe otro trastorno derivado de los fenómenos atmosféricos. Así existe un gran número de pacientes que sienten pánico o terror al sol, a la lluvia, a la luna u otros efectos relacionados.

Hablamos de las fobias meteorológicas que, si bien para muchos son momentos llenos de gran belleza y son admirados, para otros generan gran trastorno. Así podemos hablar de la selenofobia que vendría a ser un pánico a la luna llena, la eosofobia que genera malestar a las personas en el momento del amanecer e incluso hay personas que se asustan por las auroras boreales que padecen aurorafobia.

Los trastornos de la mente no sienten admiración ni encuentran la belleza en algún momento del día o de la noche, así esa belleza para unos es transformada por una inquietud para otros hasta tal punto de generan intranquilidad, nervios y ansiedad. Como en todos los trastornos psicológicos, es en esta área donde se debe encontrar la solución y sólo con la ayuda de especialistas en Psicología se puede superar estos males.

Sentir cierta sensación ante el sol y la luna, el día, la noche y la lluvia puede ser algo normal. Algo grande, hermoso, llamativo o curioso nos generará sensaciones y se pueden manifestar en el físico. Pero si se sienten taquicardias, excesos de sudoración y van creciendo estos síntomas ante una exposición meteorológica hay que poner especial cuidado. Sobre todo, cuando puedan causar otro tipo de problemas físicos como migrañas, dolores articulares o cambios en la tensión.

miedo a las tormentas MEDIANANo se trata de fobias muy comunes o simplemente se llevan en secreto, aunque quizás sea más conocida la que afecta por los cambios de las estaciones que mencionábamos al principio del artículo. Y suelen tener como muchas otras fobias origen en la genética o en experiencias pasadas que originan un trauma psicológico. Así la lluvia, las tormentas, rayos y truenos son muy aceptadas como causadas por estas experiencias.

Muchas de las fobias meteorológicas tiene su origen en la infancia, como en el caso de los miedos a las tormentas, en los niños de corta edad se suelen asociar a sensaciones de miedo o terror inducidas en ocasiones por películas, dibujos animados, comics,…Es la llamada astrafobia y que como es obvio suele desarrollarse más en países que sufran de tormentas tropicales o lluvias monzónicas, mientras que en otras áreas donde sean comunes los huracanes y tornados, el miedo a estos se denomina lilapsofobia.

Y es que el origen traumático de estos efectos es muy común, ya que las malas experiencias suelen ser el origen de la gran mayoría. Aunque menos extendidos podemos hablar del miedo a la lluvia o pluviofobia, el terror a las nubes o nefofobia, el pavor ante el fuerte viento o anemofobia y el miedo al frío o criofobia, que tiene su particular fobia en el caso de la nieve, como caso extremo de frío, que se denomina quionofobia y que genera ansiedad en el que toca la nieve o simplemente ve nevar.

También podemos hablar de fobias con cierto origen cultural, como la aurorafobia o el miedo a las auroras boreales y es que el pasado se desconocía el origen de este efecto. Y también el miedo al sol o heliofobia que puede provocar falta de vitamina D a quien lo padece.

En el tratamiento de las fobias meteorológicas, el especialista psicólogo debe informar de forma completa al paciente sobre el fenómeno concreto para que deje de ser un desconocido aterrador. Así por medio de esta terapia cognitiva se identificará algo peligroso como algo de lo más inofensivo.

Posteriormente, y con ayuda por ejemplo de la realidad virtual se podrá exponer de forma gradual al fenómeno y a la vez ayudarle en controlar sus nervios y su nivel de ansiedad ante algo que le asusta y aprender a manejar ese temor.

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